08 diciembre 2007

El mar estaba temblando



EL MAR ESTABA TEMBLANDO

El mar estaba temblando
del frío que lo inundaba.
La tarde apagó su ira
con fuegos que íba matando.
Al borde de los caminos,
en las piedras, en los llanos,
sonaban las espadañas
y algún viejo campanario.

La tarde se volvió oscura,
las nubes se apretujaron
en las montañas cuajadas,
en el cielo, gris de plomo.

Tu mano buscó mi mano.

Todo se hundió en el silencio.
El sol se estaba apagando.

Tu boca buscó mi boca,
tus labios dijeron algo.
La noche trajo su manto.

Yo no supe contestarte.

Detrás las sombras...al fondo...
al fondo tus ojos pardos.
Una lágrima hacia adentro.

El sueño inundó tu cuerpo...
mi mano sobre tu mano.

azpeitia 8 del XII de MMVII

6 comentarios:

Elisabet Cincotta dijo...

Bello poema, excelente los dos versos finales.
Tu palabra enriquece el alma y se anida en el corazón.
Abrazos
Elisabet
Gracias por tus palabras en mi blog

Fanny dijo...

Siento al leer este poema la voz nettamente española; mi mano en tu mano para seguir caminando juntos poesía, sensiblemente, Fanny

nelmezzo2000 dijo...

La Palabra se convierte en emoción visible donde todo a menudo se
consuma en la tentativa de entregar conciencia de vida más allá de lo que podemos totalmente abrazar. Yo no sé si a alguien esto puede voluntariamente alcanzar como objetivo: “ intentarlo en los versos de la Armonía te hace intérprete de la vida misma”.
Sergio

STELLA MARIS TABORO dijo...

Cuántas imágenes llenaron mi alma
poeta que haz pintado en tus versos todas las formas, los sentires, los colores
un abrazo celeste y blanco

Σ=o) Pau dijo...

Aveces las emociones no tienen palabras y puedes constestar de ese modo pero acaso no hay sensación más estremecedora que cuando las palabras enmudecen nuestros gestos se tornan más cercanos ypuede ser tan intenso como un beso ese tan simple como...
mi mano sobre tu mano? ^^

un beso enorme y un abrazo muy fuerte!

Belkis dijo...

Los colores del atardecer cerca del mar, incitan a que los bellos sentimientos salgan a la luz, y aunque no sean correspondidos, y nos hagan temblar y llorar por dentro, siempre es agradable sentir el calor de las manos del amado. No hay sueño mas reparador que aquel que se puede vivir al calor del amor.
Bellísimo, como todo lo que escribes.