04 agosto 2019

ALEA IACTA EST...





ALEA IACTA EST…

La suerte no está echada, no se acuesta
corre desventurada al precipicio
de un tiempo y un espacio que se funden
en la extraña ineptitud del cotidiano,
ese torpe guerrero que fusila
con su nombre aburrido amaneceres.
Sólo un tímido poema nos convence
acrece con sus versos la esperanza,
revuelve en nuestra cama los sudores
del tibio anochecer de cada día.
Tus ojos y tu cara son promesa
de una sonrisa abierta que ilumina,
lo que siempre he sentido en tu belleza
ese faro de un puerto de arribada
donde el viento y las olas se acongojan
estrelladas en sus viejos farallones.
Tus poemas se escapan de lo inútil,
es un pérfido martillo y un cincel
con que esculpes y rompes los prejuicios
dando forma a lo que nadie sospechaba,
esa imagen brutal de desnudeces
que sorprenden a sabios y profanos.
Lo dulce y lo amargo crecen juntos
se mezclan, se emborrachan las pasiones.
El vértigo del verso es peligroso
porque expresa entre líneas muy sutiles
los pecados veniales sin motivo,
confesión en parroquia envejecida
que quedó entre paredes olvidada.
Ese gesto mirando al infinito
desarbola al lector de tus poemas
enamora a los miles de poetas
que quisieran conocerte más de cerca.
Ese, cerca, que hace años me condujo
al rebufo del ciclón de tu ternura
en la espesa madeja de la red
donde nacen y mueren ilusiones
en búsqueda tenaz de amor sin hache.
Inspiras a un pintor por tu belleza
a este humilde poeta por tus versos
nadie sabe donde llega tu oleaje
en las tardes soleadas de esta playa.


Escrito por Azpeitia, Jose Antonio
el 4 de agosto de 2019 d.C.
Homenaje a la poeta Amaya Martin
y a los pintores Isidre Monés y Raúl Alonso
que se atrevieron con la imagen.

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