ALEA IACTA EST…
La suerte no está
echada, no se acuesta
corre desventurada al
precipicio
de un tiempo y un
espacio que se funden
en la extraña
ineptitud del cotidiano,
ese torpe guerrero
que fusila
con su nombre
aburrido amaneceres.
Sólo un tímido poema
nos convence
acrece con sus versos
la esperanza,
revuelve en nuestra
cama los sudores
del tibio anochecer
de cada día.
Tus ojos y tu cara
son promesa
de una sonrisa
abierta que ilumina,
lo que siempre he
sentido en tu belleza
ese faro de un puerto
de arribada
donde el viento y las
olas se acongojan
estrelladas en sus
viejos farallones.
Tus poemas se escapan
de lo inútil,
es un pérfido
martillo y un cincel
con que esculpes y
rompes los prejuicios
dando forma a lo que
nadie sospechaba,
esa imagen brutal de
desnudeces
que sorprenden a
sabios y profanos.
Lo dulce y lo amargo
crecen juntos
se mezclan, se
emborrachan las pasiones.
El vértigo del verso
es peligroso
porque expresa entre líneas
muy sutiles
los pecados veniales sin
motivo,
confesión en
parroquia envejecida
que quedó entre
paredes olvidada.
Ese gesto mirando al
infinito
desarbola al lector
de tus poemas
enamora a los miles
de poetas
que quisieran
conocerte más de cerca.
Ese, cerca, que hace
años me condujo
al rebufo del ciclón
de tu ternura
en la espesa madeja
de la red
donde nacen y mueren ilusiones
en búsqueda tenaz de amor
sin hache.
Inspiras a un pintor
por tu belleza
a este humilde poeta
por tus versos
nadie sabe donde
llega tu oleaje
en las tardes
soleadas de esta playa.
Escrito por Azpeitia,
Jose Antonio
el 4 de agosto de
2019 d.C.
Homenaje a la poeta
Amaya Martin
y a los pintores
Isidre Monés y Raúl Alonso
que se atrevieron con
la imagen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario