A través de la historia el número siete siempre ha sido un número mágico, hasta el punto que el insigne matemático Leibnitz quiso establecer el siete y no el diez como base matemática de cálculo universal....Las operaciones hubieran sido más cortas.... - azpeitia -
SIETE DIAS Y SIETE NOCHES
Siete días…
son siete noches desbocadas,
insaciables.
Pecados capitales sin censura,
revueltos, sin medida,
alocados, impacientes,
buscando La Kábala del mundo y sus miserias,
la prueba que nos deja sin aliento...
Siete los deseos,
oriundos de otras vidas que intuimos.
No entiendo de su origen,
donde alcanzan
porque llaman.
Siete los sabios que hubo en Grecia.
Mónada de Leibnitz con el siete.
Siete Maravillas en la tierra.
Perfección en lo Judío…
Así lo entienden.
Siete infiernos los de Dante.
Siete mares…
Siete Chakras tiene el cuerpo.
Siete el día que acordamos
el unirnos para siempre.
Víctimas felices
del encuentro,
pedimos a la vida que nos hable,
que se explique,
sin preámbulos preñados de razones….
del por qué del milagro que nos llega,
nos ahoga, nos embriaga.
Moneda que se acuña en dos efigies,
al borde de lo que es inesperado,
fecundo, sorprendente…sin palabras.
Yo te doy sin preguntar…
Los colores en mis besos
Arco Iris de tus labios…
Son siete si se contarlos.
Tu me aprietas con tus brazos
atados a la vida que nos lleva,
que invade, sobrepasa sin pensarlo,
los prados de la hierba de tu cuerpo,
pegado a la premura de mi tacto,
fundidos en el Tántalo perverso,
que busca infatigable lo imposible.
Calmar la sed inmensa en nuestros besos,
que aturden, que resecan que estremecen…
No intentes apagarme…
deja el fuego,
que prenda cuando toco tu deseo.
La voz que nace azul en tu garganta,
siete notas la componen…
es trémula,
me llama a cada instante,
es canto que me busca cada noche…
preludio de la hoguera que es amarnos….
Escrito por - azpeitia - el día nueve del Ferragosto del 2010 en Jaén
Si la historia fuera el relato fiel de la verdad, si no nos mintieran los historiadores y los políticos a cada instante, si conociéramos la realidad…la Humanidad enmudecería para siempre… - azpeitia –
Los hombres y las mujeres somos historia, que construimos día a día…Desde que nacemos, pasamos la vida buscando a ese otro ser que nos complementa que sabemos que está ahí, pero que muchos no llegan a encontrar jamás…La poesía que hoy escribo “La eterna noche”, quiere describir esa odisea…
LA ETERNA NOCHE DE LA ESPERANZA...
Cerca del sinuoso equilibrio
que me angosta,
que me lleva...
Oigo a lo lejos tu voz inmensa
que me inunda
que circunda de esperanza,
lo que viene, lo que llega…
que me alcanza.
Bebo alegre los matices…
las raíces
de la eterna incertidumbre
pasajera que no escucho
porque estás…
eres vivencia,
realidad...
Hoy eso es mucho.
Lo demás es…hastío
podredumbre en que vivimos...
Apretados, indefensos,
resignados a los otros
que nos mandan
sin reparos.
Curva que separa
lo que importa…de lo inútil.
Razón amable.
Irracional, quimera
que espero sonriente…
imperturbable...
De la suerte desleal
que nos gobierna,
todo está dicho.
Hay mucho escrito…
Unos la llaman sino,
otros… sollozando…
el cruel destino…
Escoge si te atreves
el camino
Es inconsistente,
caprichosa, aleatoria,
mercenaria.
Que me aturde...
Es siempre adusta
Su presencia… necesaria,
imprescindible…
resulta injusta.
De los errores... la dueña...
Nos flagela, se ríe…
nos engaña…
De esa fe de carboneros
de erráticos, sin rumbo,
que es humana…
Amaña resultados,
nos hace indiferentes…
desgraciados.
Unción misteriosa de la vida…
Se alambica en el rito ancestral
de lo pasado…
sometiendo lo presente.
Acogida al tránsito brutal
de los milenios...
solo tiene en la memoria
viejos cuentos…
que algunos en su enjundia
llaman historia.
Historia de dos seres…
Siempre los mismos…
que se intuyen diferentes
…que se anhelan,
que se buscan, que se añoran
en la eterna esperanza…
de encontrarse.
Alejados por la bruma.
Ignorantes...del espacio…
que separa …
Del que existe…
que está lejos
de nosotros
Nos espera…
No sabemos dónde,
no sabemos cuando.
Llenos de añoranzas...
a escondidas,
asomados al camino...
temerosos...
en la búsqueda sin fruto,
de los sueños
que no llegan...
Ver al otro
cualquier día…
en tímida sorpresa...
en una tarde azul de sol...
o gris de lluvia densa...
No importará el cómo.
La alegría será inmensa.
Hay un rastro animal intuitivo
que nos guía…
Marca calles
con los pies dolidos
de andar sin rumbo.
Mide el terreno…
de extraños edificios,
de luces, de señales
de un tráfico furtivo,
adulto, enloquecido…
Luminarias engañosas,
bombillas de neón
donde eres bulto…
Un bulto sospechoso
en callejón sin salida…
solitario… casi escondido.
En la obscena oscuridad…
sin nombre…
¡Podrás ser detenido!…
El miedo es gratuito, lábil,
cobarde, frío, sin fronteras.
Se sientan los que temen
en el tronco de la duda,
al borde del sendero, buscando
un río absurdo que no existe…
Retuercen los silencios
hasta ahogarlos
en horas que le roban al deseo.
Suspiros sin retorno,
anhelos ateridos…
No quiero acurrucarme
en la mentira fácil…
Entregar mi ternura
sin preguntas
al que llegue de soslayo
de repente…
sin motivo,
apagando la luz de lo evidente.
Credenciales necesarias
para el viaje…
son rotundas…
exigentes…
Un espíritu que apueste
por lo bello… lo sublime…
lo que vale,
que respete la palabra,
que no pida lo imposible…
Necesidad inmensa
del otro… Del ser
que nos depara
la fortuna…
Hoy o mañana, volarás junto a mi,
sin tiempo, sin espacio,
en ese nudo que fragua
lo que es cierto.
Lo que dura
no habrá muerto…
está en nosotros.
Sensación de ese tacto
que se filtra entre los dedos
sumergidos en el agua
serena, callada…
de otro cuerpo.
Estar, sin estar en mi,
huir de ese yo
insoportable, trascendente...
tan sensible.
Volver a mi mismo
de forma diferente…
Quedarme al partir
a un nuevo mundo
en el lago trasparente
profundo que es el alma.
Dejarme ir sin entregas,
volver el rostro al cielo,
no mirar a ciegas.
Interpretar las ansias,
amarnos con descaro,
mirar al frente,
limpio... sin bagajes.
Solo un presente,
sin pasados ni futuros
que lo apaguen.
No quiero cambiar el paso
al subirme entre los sueños
cuando tejen en sus manos
una luna que es menguante…
soportando las estrellas.
Realidad sin precedentes
que la llevo en mis bolsillos,
que me empuja al negro,
que me lleva al blanco
en cada despertar,
en cada anochecer
en cada instante
de ajedreces imposibles,
de porcelanas rotas
sobre un mantel de hule
que huele a cocina rancia…
al día a día que nos une.
Quiero dejar
que las mañanas
traspasen los límites
de los atardeceres,
cuando me sabes nuevo,
limpio sin matices.
Que el anochecer
espere adormecido
en el calor de nuestras manos.
En la nube de caricias,
que nos envuelve,
que transporta,
que atenaza…
que nos hace mejores,
a la sombra de nuestros deseos.
Claro amable,
el del bosque intrincado de la vida,
que buscamos sin descanso
en la confianza que tenemos
de encontrarlo.
Es esta eterna noche,
la que cuida el amor
cómplice de nuestros secretos…
Tesoro que guardamos
detrás de las paredes que se alejan
y vuelven nuestro espacio...
grande... inmenso...
casi infinito...
escrito por -azpeitia- el día 4 del tiempo del Ferragosto de Jaén en el año de gracia de 2010 dedicada a todos los que buscan el verdadero amor...