25 octubre 2015

EL HASTÍO MASCULINO









EL HASTÍO MASCULINO


El hastío no baja de la nada
como los ángeles custodios.
Es un estado quasimetafísico
que suben los machos,
cansinos, desilusionados,
peldaño a peldaño con el
estupor de estar vivos.
Nace trabajosamente y es reticente.
Es un parto culpable
de dioses ateos, barbudos
y desaseados.

Requiere una especial atención,
en los atardeceres
de aburridos ocasos
para ociosos melancólicos,
cuando los hombres extenuados
por el sueño deciden levantarse
de la cama culpable de sus males.

Para cenar tienen siempre,
estupideces rebozadas de un
supermercado del embeleco,
frescas o congeladas o
envasadas con alegres colores
que dicen
 No lo pienses Cómeme sin miedo.  
Es el momento crucial, en el que
bostezan desaforadamente
frente al espejo de la ducha
que denuncia sus flácidas arrugas
que no dejan adivinar
otra época anterior,
como si siempre hubieran sido así de
decrépitos Piltrafas humanas.

Ya no triunfan en la DiscoPorro  
Los Colgaos, propiedad
de un destacado
presentador de TV, donde las
jóvenes pizpiretas buscan
recios gimnastas del torax,
guardaespaldas de banqueros,
monitores de articulaciones
desenfadadas que aplaquen sus
furores uterinos.

A estos hombres hastiados,
nadie les ha dicho que
a estas horas deban tomar
decisiones irrevocables para
que abandonen su molicie
de tantos años y hagan
footing en una cinta estática
en la cocina de su casa.
Las cosas de este mundo,
necesitan su tiempo.

Hablar con su pareja
circunstancial, resulta molesto, sin
contenido. Supone un esfuerzo tremendo.
Ellas ya no están,
se marcharon sin mediar palabra
el día anterior con su maleta
y enseres, con un tremendo
portazo que apenas  los sacó
de su eterno letargo

Atarse los zapatos
también es condena
¡Los amigos que pesados!  
Siempre pensando en lo mismo.
Solo hay una cosa que los libera
de todos sus males y los sumerge
en un dulce y reparador sueño.  
Es algo que a nada compromete
cuando todo parece más
oscuro y difícil, como es el
Manus estuprumamorfo y
decadente, pensando en la candorosa
vecina del sexto que exhibe
en la escalera sus descarados
atributos físicos con la inocencia
de una Marilyn Monroe en su mejor
época

Que el dios de todos creyentes o no,                         
los perdone de su carácter indeciso
y cobarde a fuer de egoísta y los mande
al Purgatorio una temporada,
aunque a este lugar le haya
puesto el poder papal
el cartel de No Funciona”…
Semen retentum venenus est”…  
Domani sarà un altro giorno


Escrito por  -azpeitia- 
para arrepentimiento
de pecadores por el

pensamiento y la obra.

20 octubre 2015








LA QUINTA SINFONÍA DE BEETHOVEN
Sinfonía del Destino

(Beethoven en unas condiciones de pobreza 

no entendibles, con un viejo clavicordio 

desafinado, con algunas teclas que no 

funcionaban, fue capaz de construir esta 

catedral del arte musical. Él dijo por escrito 

en una ocasión, que el destino llamaba a las 

puertas de su alma.)

***********


El frío no dejaba hablar al aire.

La calle iluminada de una sombra,

sonaba quejarosa a incertidumbres.

Fervor en las paredes de la noche,

que agarra con las manos la fortuna…
  


Llamaron ocho veces a su puerta.

De un peregrino el cayado Jacobeo,

pidiendo caridad de madrugada,

la madera golpeó con insistencia.

Pam…Pam…Pam…Pam…

¡Ah De la casa… Que Dios sea bendito!

Pam…Pam…Pam…Pam…

!Tened pocas monedas a un mendigo!

El dueño del casón, no tuvo dudas.

Los golpes fueron más que una llamada.

Sonaba melodioso. ¡Era un mensaje!

Su gesto enmudeció para escucharlo.

“Parece una corchea con bemoles”…

Sol…Sol…Sol…Mi bemol…“¡Suena a sonata!”



Dos Pfenning, pan y vino fue limosna

que pudo atesorar el mendicante.

Jamás volvió a llamar a aquella puerta.

Perdido entre la bruma se fue el hombre.

Se dice que fue Dios. Quizá un milagro.



Beethoven se lanzó al papel pautado.

Su mano enloqueció en el pentagrama.

Las notas embriagadas se aferraban

a una coda que estremece al gran maestro.

“¡Será en clave de sol con tres bemoles!”…



Redondas, semifusas, blancas, negras,

se entrelazan con corcheas, después fusas.

Buscan pareja, que del ritmo febril

sean actrices, autoras del momento

más hermoso, que podrán interpretar

en los teatros, la corte… los palacios.



Inútil majestad sin instrumentos

que puedan dar prestancia a este concierto,

resuenan en la mente del maestro.

Es el autor que viene de otra esfera,  

que puede dibujar todas las voces

hacer que los momentos sean rotundos.

Escrito sonará en sus cuatro tiempos,

distinto el Do menor sin los becuadros.



La hermosa sinfonía se ha iniciado.

Resuena en notas fuertes repetidas.

Retumba cautivando, se hace inmensa.

Le sigue un tempo lento, feliz, suave,

de las notas redondas sorprendidas…

perseguidas de un crescendo de corcheas,

de fusas, semifusas impacientes…

Subiendo, se hacen grandes, imposibles.

Buscando el infinito se sublevan…



No se arredra el Destino que persiste.

Lo pondrá en el más tremendo de los retos.

Llamará al final las puertas de su alma,

de par en par abiertas sin cerrojos.

El aire pasará sin miramientos

al mundo de los sueños que lo inundan.

No cejará la nube que lo envuelve

en su empeño de elevarlo hasta lo alto.

Las musas que son sabias lo seducen,

lo transportan, lo llevan, lo hacen suyo.



Su mano no descansa… ¡Es el Destino!

El clavicordio que tradujo el gesto,

el instinto brutal de lo que es grande,

padeció la vejez de muchos años.

No le dejaron presumir de alardes.

Destartalado y torpe lo consigue.

Es viejo el instrumento. No comprende

la tarea brutal que le encomiendan.

La extraña sinfonía es agobiante.

Sus cuerdas no resisten el esfuerzo.

Hay teclas que están mudas, no responden.

Le toca adivinar al que interpreta,

virtuoso en la pobreza más sublime,

la falta de esas notas que están muertas.

Sus dedos son inquietos y nerviosos,

se mueven a un impulso enfebrecido.



La música le amó. Fue lo importante.

Lo quiso y lo abrazó en lo más profundo.

Sacó de su emoción diez sinfonías.

Algunos que lo estudian, dicen nueve.

Él supo adivinar a cualquier nota.

No importa que la Clave fuera anciana,

difícil resolver sus desafinos.

El scherzo y el rondó se han terminado.

¡Las notas ya están puestas en su sitio!



Armonías del alma que se crecen,

dibujando en el aire los sonidos,

pusieron en sus líneas algo excelso.

Catedral que construida sin la piedra,

perdurará sencilla sin ojivas,

arquivoltas, relieves apretados,

sin el mármol fastuoso, petulante,

de esas otras de locas pretensiones,

que la erosión las dejará desnudas

sin nada que decir en sus escombros.



La música coral de iglesia y corte,

pasarán al arcano de la historia,

a los viejos esquemas del pasado.



Esta obra, monumento en el espacio,

con fervor la sostienen los humanos.

Tan fuerte, diferente y delicada

que es inmortal, aún más, es trascendente.

La estructura de sus arcos es virtual.

Las cúpulas son vagas y cambiantes.

Las torres se han perdido en el espacio.

Las gárgolas escupen lo indecible,

gemidos que jamás se han escuchado.



Un canto que conmueve lo divino,

se pierde en el espacio sin barreras,

circunda el macrocosmos que soñamos,

remueve los resortes de nuestra alma,

nos deja levitando en las estrellas…

Es algo que no puede describirse.

Supera hasta dejarnos extenuados,

sin aire, genuflexos ante el genio,

que ha puesto a nuestro alcance el 

universo…


Escrito por –azpeitia- el día de su cumpleaños hoy 17 de Octubre de 2015











30 marzo 2015

BISONETO A LA METEMPSICOSIS



A LA METEMPSICOSIS


Me quise preguntar qué es lo que hacemos

en este mundo cruel de desatinos,

donde resultan todos ser vecinos

de ese barco, tan lleno de blasfemos.


 Historias de tahúres que movemos,

tiramos de unos hilos que son finos,

jugando con la vida y los destinos,

que arbitran lo esencial, pues no podemos


 cambiar el rumbo, desnortar la nave,

que la nada, nos sea indiferente,

poner una sonrisa entre los labios.


Que todo nos parezca ser más suave,

y solo la verdad una a la gente,

que a fuer de tanto hablar, parecen sabios.


Aquí no acabasigue este soneto.

Las historias del hombre son tan grandes

que del antiguo Egipto, hasta los Flandes

necesito la luz de un Bisoneto.


 Paréceme que todo está incompleto,

por mucho que preguntes y demandes

construyas mil caminoslos agrandes,

siempre sin más, te sentirás inquieto.


Yo creo que viví en la Roma antigua,

en el Tenochtitlan de los aztecas.

Metempsicosis es respuesta amable


para lo que es una existencia exigua

llena hasta al final de palabras huecas.

¡Nos veremos allá! Será probable.


Escrito por  - azpeitia


(El primer Bisoneto que se escribió en lengua

castellana, lo escribí hace tiempo el 2 de Mayo del

2010 llamado “Bisoneto a la Alegría”)


http://www.embam.blogspot.com