Gracias María Sánchez Román por tu cariño y tu atención. Un fuerte Abrazo......
28 noviembre 2021
EN UN RELOJ CUALQUIERA
EN UN RELOJ CUALQUIERA…
No me queda otro verso
que me inspire.
No sabría decirte
si ahora estoy
despierto
si la luz que me llega
es negra o blanca.
Sólo oigo el suspiro
de tu aliento
rítmico, acorde
de tu eterno sueño.
Hoy el tiempo
se asoma
a nuestra alcoba
juega con las pautas
sentimientos, ritmos
quiere jugar
como siempre
en nuestra contra.
Son las tres de la
mañana
en un reloj cualquiera,
colgado de una iglesia
sin parroquia.
Sobre la mesa dejo
un papel escrito
la pluma con que adorno
los signos que dibujo
al ritmo de un
concierto
de ideas que te lleguen
que hagas tuyas.
La calle muda
no tiene
ya habitantes.
Mañana volverá
a ser bulliciosa
pasado y al otro
habrá más calles
que rían y que lloren
sin saberlo
de la lluvia y el sol
que los inunde.
Hoy tengo ya
mil versos para darte
mil palabras
mezcladas
con caricias.
Un inmenso deseo
de quererte, de
sentirte
de abrasar mis manos
en tu cuerpo.
Hoy el tiempo
se acaba
nos deja
no nos habla
corre alocado
el viento que lo lleva.
No volverán
minutos que perdimos
minutos que dejamos
con las manos
abiertas sin tocarnos.
Mañana será tarde
no habrá tiempo
el tiempo que ha pasado
ya se ha ido.
Soñando que era nuestro
lo perdimos.
El río de la vida
es nuestro dueño
el agua que ha corrido
ya no moja
tus labios encendidos
ni los míos.
Dejar marchar el agua
sin beberla,
tirar la vida por la
borda
a ciegas
marcar los tiempos
sin saber su espacio
propósito febril
es nuestro sino.
Las tres y media son,
y sólo siento
el aire lento
salir de tus pulmones
el leve susurrar
de tu cuerpo
si te mueves,
entre edredones blandos
que cubren
tus tibias desnudeces.
Roto el encanto
del tiempo que nos
queda
hoy ya es mañana
en un reloj cualquiera.
Escrito
por – Azpeitia, José Antonio -
27 noviembre 2021
EN LA VUELTA DEL CAMINO
EN LA VUELTA DEL CAMINO
Sobre ti, nace y muere
inexplicablemente
lo que de sublime tiene la vida.
Y no hay más allá
porque sin ti, la nada es vacío
y el vacío no muere
no puede morir
no tiene recuerdo.
¿Tú crees que el recuerdo muere?
Si es así, dime entonces que será de
nosotros.
Pregúntales a las estrellas
que nos vieron
si ellas olvidan.
Se ha hecho de noche en nuestras vidas
te has cogido a mi brazo
hemos andado en silencio, lentamente
casi sin fuerzas.
Lejos ya, en la vuelta del camino
has mirado atrás por última vez
todo estaba apagado
y tu abrazo ha sido aún más fuerte.
¿Será quizás, que seguiremos juntos
hasta que encontremos la luz?
Después, nada podrá ya separarnos.
Hemos viajado tanto tiempo unidos
en la noche
que nuestros ojos
se han acostumbrado a verse.
Escrito por Azpeitia, José Antonio
EN LA PIEL DE TUS DESEOS...
INTROITO…
Hoy la poesía, la música,
las imágenes forman un todo
nunca soñado por un creador
si es que el creador existe
o sólo el creador es
la sombra de su tiempo
fundido en el deseo de otros.
¿Viajar a la velocidad de la poesía?
No es posible, nunca la poesía
será alcanzada por la luz.
-Azpeitia, José Antonio-
y sigo…
EN LA PIEL DE TUS DESEOS
Desnudándome de toda mi estructura
de pudores infundados
de absurdos prejuicios de este cuerpo
me visto en la piel de tus deseos.
Hoy me abandono
me entrego por entero
a la sublime lucha de ser feliz
en tu felicidad sin dudas
abierta a la incertidumbre
de lo que nunca dominaremos.
Me despojo precoz de lo inútil
¡Fuera los trapos!
El precio es alto ¡Lo sé!
Tú ya me entiendes
si es que hoy tú puedes
resistir los errores
que me inundan.
Jugar duro, apostar fuerte
medir distancias
esa es mi suerte.
Extendiendo tu mano
y yo la mía
no alcanzamos la dicha
que se oculta
en el último deseo, que es la vida.
El manantial que nace en nuestras bocas
se sumerge, crece y nos inunda
de deseos, de sueños
de profundos espacios que nos dejan
con la miel en los labios, sin tocarnos.
Ese Tántalo cruel, que es la distancia
entre las palabras y los hechos
nos castiga sin ecos, sin latidos
muertos de sed, y un dulce frío.
Escrito por Azpeitia, José Antonio
Escrito por -Azpeitia, Jos
25 noviembre 2021
EN LA CARA Y EN MI FRENTE
EN LA CARA Y EN MI FRENTE…
En la cara y en mi frente
escrito lo llevo todo
no es preciso preguntar.
Es evidente.
No pregunta el olmo
al pájaro furtivo
que anida
por qué, en el bosque
inmenso
sólo eligió su rama.
A tu puerta llamé un día
nunca me diste las llaves
se abrió en silencio
sin quejarse.
Llena de medias luces
circunscritas a tu imagen
mis anhelos desnudaron
la fuerza de tus palabras
el brillo animal de tus ojos
un aura sutil violeta
envolviéndote apagada.
Es un milagro la vida...
Es evidente.
La marca de tus manos
en las mías
ya no es fugaz
es caricia, sosiego
está en mi cuerpo mortal
grabada a fuego.
Es trascendente.
No pregunta el cauce
al agua que le llega
atormentada
a dónde alocada va
de dónde, si huye viene.
Si tú me preguntaras
que es amor
te diría que me mires
muy despacio
como siempre.
En la cara y en mis ojos
escrito lo llevo todo
no es preciso preguntar.
Es evidente.
Escrito por Azpeitia, José Antonio
é Antonio
24 noviembre 2021
EN EL DINTEL DE TU PUERTA
EN
EL DINTEL DE TU PUERTA…
voy
a colgar dos palabras.
“Nere
biotza” es amalgama
de
una expresión que te suena.
Son
dos palabras muy viejas
de
un lenguaje de mil años
que
no se dicen en vano
que
no resultan ajenas.
En
ese marco de piedra
quedan
firmes y grabadas.
Que
no se queden sin alas
que
todo el mundo las vea.
Corazón
mío traduces
y
es eso lo que te digo.
Nadie
estará sorprendido,
y
eso nada lo destruye.
Escrito, por Azpeitia, José Antonio
ELUCUBRACIONES POETIFORMES
ELUCUBRACIONES POETIFORMES…
Imaginar, sin
mucho fundamento
es tarea
frugal de los poetas
que buscan
inspiración
en cualquier
sitio.
Sí, he dicho
bien, en cualquier lugar
en el Metro,
en el Bar, en la calle
en
plenilunios de alcohol y ruido
en las
cloacas de los tugurios
llenas de
sugerentes poemas
daguerrotipos
sobre el cemento
obscenos grafitis.
En el
entierro de tu peor amigo
en las variopintas
Webs
en las
películas del Oeste Americano.
En las
sustancias milagrosas
que acceden
sin permiso al cerebro
En el “porro”
hábilmente liado con una mano.
Ahora, el uso
de la Red, de la araña informática
le hace dudar
de su vocación.
Algunos
lugares
le inducen a
las ideas más extrañas.
Revuelve en
la jocosa verborrea
de gentes
aburridas
de la injuria
cuartelaria
barriobajera
de los porteros
de una fábrica de noche
de hijas de
papá desparramadas.
De los jóvenes
locos
que buscan
aventuras
en la selva
de una virgen de segunda mano
de las mujeres
seducidas y abandonadas
en los
asientos de atrás de un utilitario
que sueñan
con un varón educado y sensible.
En las
sobrias relaciones
de los
viernes noche
en los atletas
del sexo solitario
que piensan
que lo real es peligroso.
Sadomasoquistas
de “Intente hacerlo en su casa”.
Románticos
Marrón Glacé
en Mousse al “Chocolat”.
En los
libidinosos de ambos sexos
expertos en
juegos corales.
En la vulgar
vida diaria.
Al fin…
en el fondo
de reptiles de un Ayuntamiento
en la prensa
corrupta irreductible
que sobrevive
impensablemente
con la
cohesión textual de sus redactores
confundida
con la de un bachiller cursi
sin recursos
sintácticos.
Este algo tan
variopinto, tan excitante
es el
suculento caldo de cultivo de la inspiración
que nunca
dejará que los ripios se malogren
que las
mentes preclaras, tecleen frenéticas
las
temblorosas manos emborronen
las
inmaculadas cuartillas
que el numen
prodigioso de los vates
no se vuelva… inexorable, lánguido
quejumbrosamente
torpe
como en mi
caso…
Parafraseándome
a mi mismo
– Azpeitia, José Antonio –
23 noviembre 2021
ELLA LE MIRÓ CALLADA....
ELLA LE MIRÓ CALLADA…
Ella, le miró
callada
no quería
interrumpirle
no era tarde para
dudas.
Sus ojos buscaban
cielos
donde apoyar su
ternura
la esperanza de
mil sueños.
No pudo encontrar
caminos
ya no estaba
aquella estrella
que le mintió
aquella noche
entre abrazos y
palabras
que confundieron
sus labios
quemados en esa
hoguera
donde mueren sin
remedio
las dudas que nos
invaden.
Fueron lágrimas
perdidas
promesas de amor
eterno
en una noche
alocada.
Él, la retuvo la
mano
en un gesto sin
salida.
Sus dedos estaban
fríos
lacios de mentiras
blandas.
Quiso explicarle
la causa
que le movió a
aquel engaño.
Ella no oyó sus
palabras
mezcladas entre
sollozos
su mirada iba
perdida
en un mar de
frustraciones.
La confianza la
llevaba
entre sus brazos
al cielo
a las promesas
vacías
a lo escrito sin
notarios.
¡Te amaré toda la
vida!
Nadie sabrá como
tú
que mi amor no es
flor de un día.
Todo ocurrió
aquella tarde.
Entre la lluvia
menuda
se enterró lo más
sublime.
Las luces ya se
apagaban
sus manos se
separaron
la Luna estaba
escondida.
Se miraron como extraños.
Escrito por Azpeitia, José Antonio









